2017 Instalación textil Algodón tejido en telar de peine.
Tejer no es solamente tejer. Es un proceso de vincular tramas y urdimbres, de equilibrar tensiones, de vincular personas y conocimientos, espacios y tiempos, de aprender y crear a partir de los errores, de contar una historia. Es una actividad que nos pide tener oficio y paciencia, que construye complejos mundos entrelazando sencillos hilos, que nos pide mirar atrás y adelante en cada paso que damos. En mi propiuesta la obra además de permitirnos una una experiencia visual nos invita a una experiencia sensorial. Mi interés en este proyecto se ha centrado en seguir el ritmo y la capacidad del cuerpo tejiendo una pieza que sobrepasa las dimensiones usuales de las prendas utilitarias. Transmitir el placer y las ganas de tocar, de mostrar las imperfecciones de lo hecho a mano y los aciertos y los errores del proceso de creación, de mirar el camino de los hilos que se tensan, entrelazan, se enredan y se cortan. Mostrar el proceso; la tensión y distensión que se da a lo largo de este camino que nos lleva a antiguas y nuevas experiencias. El límite de los 14 metros de urdimbre tejidos los dio el espacio del taller, no hubo un cálculo previo, pero sí la solución creativa de los obstáculos surgidos y el vínculo del trabajo en equipo.