


Refugio
Sin zapatos, sin celular
2018
Instalación textil. 950cm x 450cm
Presentada como trabajo final en la Escuela de Arte Corriente Alterna
Con el tacto se mueven los músculos,
se mueven las emociones,
se mueve la humanidad.
Epicuro sostenía que los cinco sentidos son la fuente de todo conocimiento. ¿Cómo afecta nuestra percepción del mundo usar un sentido más intensivamente que los otros?
Mientras se nos estimula con gran cantidad de imágenes, la imagen en sí pierde valor o significación y a la vez se nos aleja del contacto directo con nuestra realidad tangible. En contraste con el sentido de la vista que nos puede relacionar con realidades virtuales, lejanas e inasibles, el sentido del tacto implica un acercamiento y una relación directa con el entorno que ofrece múltiples posibilidades de vínculo y de sensaciones.
Mi propuesta busca construir un espacio que ofrezca una experiencia tangible para rescatar algunas de las múltiples posibilidades de sensación que nos ofrece el sentido del tacto y a la vez integre a todos los otros sentidos. Propongo que el espectador tenga una experiencia activa de una obra de arte con la que podemos estar en contacto con todo nuestro cuerpo y en la que nuestro sentido del tacto no esté limitado a pasar nuestros dedos sobre la superficie lisa de una pantalla y que, además, nuestro sentido de la vista no esté bombardeado por una gran cantidad de imágenes impactantes a gran velocidad.
Deseo que cada quien experimente la obra de una manera personal y diferente, a su propio ritmo, con el recorrido que elija y que se disfrute de un momento de conjunción de todos sus sentidos y que el registro de esta experiencia quede en todo su cuerpo como una sensación, como una experiencia de vida.
Me permito sacar el lienzo de la pared para ponerlo bajo nuestros pies y hacer que crezca verticalmente desde el piso y que nos arrope desde el techo. Así abrimos la posibilidad de leer no sólo con nuestros pies, sino con nuestras manos, con todo nuestro cuerpo, de liberarnos de la posición vertical que en la adultez nos exige la sociedad.
Los hilos de mi Refugio crecen para tener diversos grosores y texturas, anudarse, tejerse, convertirse en sogas, yutes, algodones, redes y elementos de un paisaje que lleva a la intimidad con el espectador. Devuelve la noción de regresar a un nido, a una especie de útero, nos solicita un regreso al origen.
Puedes hacer un recorrido virtual 360 grados aquí.
Proceso



